sábado 19 de junio de 2010

existe una claridad meridiana con la que,
paradójicamente,
se ven las cosas durante la noche
se presentan,
entonces,
los cuentos de la lechera
y otras fábulas modernas

en las horas nocturnas y noctámbulas de los últimos tres días, he hecho castillos en el aire, me he visto una futurible millonaria con un ático en Madrid y otros tres apartamentos repartidos en otros tres continentes, he sido fotógrafa del national geographic, he tenido mi propio teatro, he sido hija ejemplar y encontrado la fórmula, cual alquimista, de la felicidad.

a las sucesivas mañanas me he despertado con mucho sueño y cansada de tanto viaje, como atestiguaban mis ojeras y he pasado el día vagando y en delirios que intentaban ser subsanados por tazas de café y coca-colas sin mucho éxito; pero aún así he de confesar que adoro las noches de claridad meridiana