domingo, 17 de junio de 2012

No puedo dormir. No me dejas dormir. Me revuelves. No sé que pensar de volver a lecciones pasadas que considerabas aprehendidas, a reflejos, a destellos fugaces y a rumbos que no han girado mucho. Y, egocéntricamente, te miras, hacia dentro, y buscas, no sabes muy bien qué, pero no hay calma, solo una terrible desazón en el pecho y un miedo irreverentemente instalado en la cabeza. Solo compartes un recuerdo, ni siquiera común en la cabeza, y al final recibes un abrazo y un 'bonita' y el recuerdo vuelve a instalarse. Sin mucho conocimiento de causa, te revisitas en los espejos de otros y juzgas y enjuicias los pasos que te han llevado a dejar de ser la niña que eras hace ya diez años.

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